El legado Heyman
Publicado por Robert-Kenflin el 08/02/2009 a las 23:50
La gran fórmula secreta guardada bajo llave en Dios sabe dónde qué lugar que explica, o al menos debería explicar, cuál es el perfecto equilibrio entre los conceptos deporte/atletismo y la idea de sports-entertaiment.
Heyman supo combinarlo a la perfección. Colocó sobre la mesa ciertos planteamientos capaces de revolucionar por completo el concepto de la industria que se llevaba por la época. A mediados de la década de los 90, la WWF tocaba sus peores cuotas de audiencia tras la salida de los Hogans, Diesels, Ramones y más gente que partió hacia las tierras del continente opuesto y en guerra; wCw. Dos empresas competían por dominar el negocio, y no dudarían en hacer cualquier cosa -buena o mala, claro- con tal de maximizar su beneficio a costa del sacrificio ajeno. Sin embargo se planteaba una idea innovadora y revolucionaria en muchos aspectos: ECW, la alternativa merecedora de la fanaticada más fiel jamás vista anteriormente, rompía con todos los esquemas de empresa familiar, dedicada a todo el público y con los enfrentamintos entre buenos y malos, el héroe y la chica guapa como preciado triunfo, etc.
Él le puso punto y final a toda una parafernalia comercial consiguiendo colocar sobre el mapa un producto dirigido a un concepto diferente de público: la adolescencia, lo más duro y rebelde de la sociedad combinado con lecciones magistrales de wrestling, interpretado, cómo no, por los mejores actores del mundo. Un luchador no tiene por qué saber interpretar a Shakespeare, pero sí que puede echarle un par de pelotas al asunto y hacer que quede guay. Y eso hiceron Heyman y sus chicos (créanselo o no, pero fue desde la casa de la madre de Paul xDDD).
Intentó de algún modo regenerar la industria con caras nuevas, talentos diversos, orígenes variados e infinidad de innovaciones que, si bien en el acto no surgió efecto, a la larga se ha ido notando en la actualidad. Steve Austin, sin ir más lejos, fue el detonante de las ideas de Paul, que causó fervor en todos los rincones del planeta. El prototipo perfecto de badass Texas redneck; un pelao' que bebe birra, dice palabrotas y le sudan la polla los títulos, la fama y toda esa mierda. Él sólo sale a dar hostias y quedarse contigo, nada más.
¿También quieren técnica? Tienen dos opciones. La una es currarse una videoteca extensa abarcando los años pioneros de ECW (1995-1999) impregnándose del talento que evolucionó -pese a que posteriormente llegaría al mainstream- y sostuvo en su espalda el peso de las siglas E-C-W. Chris Benoit, Dean Malenko, Eddie Guerrero, Rey Mysterio Jr., Tajiri, Super Crazy y una infinidad de luchadores procedentes de la mítica Smokey Montain Wrestling de California. Tras la llegada de Heyman al mando de la tripulación se reestructuró la idea de Extremo en la empresa: se necesitaba más acción que compenetrase con el significado de la palabra Hardcore. La costa este se puso a las pilas colocando sobre la mesa a nombres de la talla de Rob Van Dam, Jerry Lynn (por aquél entonces el acabose), Taz e incluso Lance Storm y Chris Candido, además de Tommy Dreamer y el inconfundible Sandman.
Una combinación de luchadores underground que supieron mantener viva durante un tiempo limitado la llama del wrestling y su dedicación y esfuerzo.
La idea de este ensayo no es ni mucho menos una alabanza a lo que fue ECW en sí, sino un análisis complejo sobre la influencia de Paul Heyman en el negocio. Si bien no, ha habido antes y después promotores, mentes pensantes o incluso bookers que también han revolucionado el wrestling, así como ensayos escritos sobre ellos. No pretendo en ningún momento obligarle al lector ser fan del personaje citado, sino conocer algo más sobre la gente que puso un grano de arena para construir lo que hoy es algo maravilloso a nivel mundial.
Puedes comentar el artículo en nuestro foro